martes, 7 de febrero de 2012

Sobre la soledad


Soledad, maldita palabra. La tememos. Nos encojemos ante ella. Y es que es, en definitiva, es uno de los miedos más terribles de la humanidad.

La soledad, que con sus muchas caras puede estar presente. Soledad de estar solo, soledad de quien está rodeado de gente, soledad de quien busca alguien con quien compartir su vida, soledad de quien no tiene a nadie... Tener a alguien a quien echas de menos es soledad, de la misma forma que lo es no tener a nadie a quien echar de menos. Sentirse solo es el abrigo más pesado que puedas echarte encima. Porque soledad no es lo mismo que estar solo. O mejor dicho, soledad no es lo mismo que estar con un@ mism@. Porque soledad supone sentirse solo. Eso es lo que nos da miedo.

Pero ocurre que la soledad no solo es miedo. Con los mayores se convierte también en un problema. Te enfrentas a la muerte y afrontarlo solo es terrible. Alguien a tu lado, que te coja de la mano, que te llore, que te recuerde. Saber que no estás solo. Porque la soledad puede combatirse sabiendo que a alguien le importas lo suficiente. Últimamente nada me ha conmovido más que un viejecillo pidiendo que no se marchara la persona que le acompañaba, que no quería quedarse solo. Pero él tenía acompañante, más de uno en realidad; alguien que velaba por él. Y eso no siempre pasa.

La soledad es dura. Soledad, maldita palabra.

2 comentarios:

  1. Pues vaya puntería ayer con el capítulo de Community.

    Aclaración para terceros: el capítulo que vimos ayer trataba más o menos el tema.

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  2. En realidad lo tenía pensado de antes y lo tenía a medio escribir. Pero sí, por una parte sí que hubo cierta puntería...
    Pero quería abarcar un tema más amplio.

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