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viernes, 20 de diciembre de 2019

¿Qué co#o está pasando?, Feminismo, parte I

FEMINISMO. Así, en mayúsculas. Idos acostumbrando. A la etiqueta. A entradas sobre ello. A verlo en la sociedad. A verlo en los medios. Hay que debatir sobre ello. Así que... allá voy a soltar mi parrafada.

Esta entrada viene empujada por el documental de Netflix "¿Qué coño está pasando?. Y digo empujada y no influída porque no es un tema nuevo para mi, que hoy haya decidido que me preocupe. Pero estoy viendo el documental (que por cierto he tenido que pausar y lo tengo a medias, para darle a la tecla) y me ha generado una fuerte necesidad de darle a la tecla.

Como siempre, presentado el tema, presento mis credenciales. Veamos, desde lo más básico, vivo en esta sociedad y por tanto, sus debates son los míos y también me afectan. Soy mujer, y añadiré, blanca y cis, y me han llamado "feminazi" cuando aún no era un término mainstream, hace ya un tiempo, a mis tiernos 18 añitos. Es un tema sobre el que he leído y me he informado y es un tema transversal  a mis estudios actuales.

Creo que lo primerito de todo es aclarar cositas sobre la palabrita "feminismo". Veamos. El feminismo nace como respuesta al machismo, pero no es su antónimo. Mientras que el primero habla de que el hombre (el que no es mujer)es superior, el feminismo aboga por la igualdad de derechos entre ambos. Luego, la definición de feminista no es la de una mujer odiadora que quiere cortar los penecillos y los huevillos de todo macho viviente. Por un lado, porque mientras que el machismo si es una corriente de odio-miedo-desprecio, el feminismo no lo es. Y segundo, porque los términos hombre y mujer deberían ser revisados y no aplicados a lo que nos cuelga o no entre las piernas.

Segundo: sí, plastas, es un término estrechamente relacionado con la política. O mejor dicho, con lo político, porque esto incluye lo que a los seres humanos de una sociedad nos atañe respecto a nuestra estructuración y cómo nos comportamos dentro de ella.

También importante, aunque Feminismo con la F mayúscula habla de la desigualdad entre géneros (mejor que entre sexos, como ya veremos en mi siguiente vomitiva explicatoria) y la brecha entre hombres y mujeres, feminismos en minúsculas hay muchos. Por si acaso y explicado, eso quiere decir que hay muchas corrientes dentro de ese concepto tan amplio que es la idea de que ambos géneros nos merecemos los mismos derechos.

Y voy a cerrar mi artículo "problemático" con una reflexión problemática. Y cuando digo problemática quiero decir que para mi no lo es en absoluto, pero es susceptible de levantar ampollitas. Y quiero que se lea ese diminutivo con todo el desprecio que lo he escrito. Que coño (¡qué palabra tan bonita!) habrá que revisarse por qué pican las cosas. Que cuando se habla  de desigualdades, y el feminismo habla precisamente de eso, no se puede hacer desde la derecha, rancia y proclive a fomentar las dichosas desigualdades. Pero como decía, esto es una opinión personal. Y oye, que opinar puede hacerlo todo el mundo.

martes, 4 de junio de 2013

Duelo por culpa del maestro shaolín

Parece mentira que de todos los temas que me queman la lengua y las manos, haya decidido revivir a este no-muerto que es el blog, con éste. me voy a saltar las justificaciones de mi desaparición aquí y empiezo directamente con las promesas (suspiro), si se diera el caso de la reapertura definitiva de este blog, volveré más y mejor con todos esos temas, puesto que opinar es de las pocas cosas que aún es gratis, y dejo la pista directa de cuáles podrían ser los campos a arar.

El caso, como siempre, es que ahora mismo, hay un tema que me vuelve obsesivamente a la cabeza una y otra vez. Quizá con intención de adaptarse a otro formato. Y es el duelo, en sus múltiples variantes. Todos hemos hecho un proceso de duelo alguna vez, pues no se trata de lo que te queda, o mejor aún de lo que no te queda, tras la muerte de un ser querido. El duelo es ese sentimiento que queda tras perder algo. Curiosamente ese vacío es, en realidad, un sentimiento. No sentir es sentir. No se trata de la ausencia de sentimiento aunque lo percibamos como tal. Si no la sustitución del abanico de sentimientos que conocemos y a los que podemos darles nombre por algo oscuro, aparentemente vacío que cubre el resto. ¿Como lo del bosque que no deja ver los árboles? Pues eso.


Ya saben, aquello de negación, ira, negociación, depresión y aceptación.Como de costumbre y como nos movemos entre las fangosas aguas de las teorías existen otras versiones de las etapas del proceso del duelo. Pero me quedo con éstas porque es la versión más extendida. El caso es que ante una serie de circunstancias pasamos por ese proceso. Cuando nos estancamos en alguna de las fases es cuando entraremos a hablar de un duelo patológico, o de un duelo crónico si el proceso se alarga en el tiempo. Si suenan mal es porque son malos. ¿Alguien me rebate alguna de éstas afirmaciones?

Quiero, me urge, hablar de duelo por otros motivos ajenos  a la dama de la guadaña. Solo ya daría para uno y mil artículos. Pero lo que me ronda obsesivamente la cabeza es que a lo largo de nuestra existencia nos encontramos con otro tipo de situaciones que requieren un proceso de duelo, aunque es muy posible que no seamos conscientes. Y ahora es cuando peligro con mezclar churras con merinas (son clases diferentes de ovejas, por si alguien lo preguntaba, aunque no me pregunten la razón por la que no hay que mezclarlas).



Sospecho que la entrada me quedará demasiado larga, por lo que voy a pasar por el primer tipo de duelo del que quería hablar de puntillas. Se trata del duelo tras la ruptura de una relación amorosa. Afortunadas las personas que no han estado jodidos después de que él o ella le dejaran. O incluso después de haber tenido que dejar a alguien. Pero a pesar de que me ronda la cabeza hablar de ello, no es tema de actualidad y me temo que el "hoy pronto es ayer" manda.

Así que os voy a hablar de otro tipo de duelo que no había considerado. Pero un suceso reciente ha hecho que le de vueltas sin parar, se trata de la noticia de la detención de un maestro shaolí bajo la acusación de presuntas (sólo esa palabra ya se merece una discusión entera, pero no "my point" hoy) agresiones y asesinatos. ¿Qué tiene que ver eso con un duelo? 


Por un lado, está la ley de los 6 grados, ésa que dice que todos estamos unidos a cualquier persona de cualquier parte del mundo con una diferencia máxima de 6 eslabones o conocidos entre nosotros. En este caso, puedo hablar de un solo grado de separación entre medias, no lo conozco personalmente. No voy a hablar de mi opinión personal sobre este individuo, vuelve a no ser el tema y tengo demasiado predisposición a irme por los cerros de Úbeda. Pero sí me parece importante la opinión y la relación que otros que lo conocían mejor y entre los que no existía ese eslabón de diferencia tenían. Muchos lo llamaban "maestro", o "sifu", y para ellos ha supuesto la asimilación de una serie de valores que han tomado como propios.Las enseñanzas de este hombre tenían su base no en una religión (el budismo) si no en una filosofía de vida. Basta con citar la integridad, el autocontrol o la perseverancia (entrenar hasta dominar algo), paz espiritual, como un par de ejemplos de lo que algunos concluyeron de sus enseñanzas. Era un hombre que predicaba esas cosas. Incluso de algunos que se alejaron del camino del que solo pensaban que se había convertido en un personaje pintoresco, o peor aún, que se había desviado de su camino y no era capaz de ver más allá de su ombligo. El caso es que aprendieron ésas cosas,  estaban integradas en su mensaje. Y al margen de la opinión personal que acabaron por desarrollar sobre él; ninguno de sus alumnos podía esperarse que un monstruo corropiera en tal medida los valores que les había enseñado y decía representar.

Puede que para muchos suene raro, sectario o difuso. Pero es... ¿cómo explicarlo?, ¿cómo reaccionas, qué piensas, cuando descubres que la persona que te ha inculcado los valores en los que cree no se rige por ellos? Es peor que un mentiroso.No solo se reacciona en contra del acto de esa persona, si no que nos lleva a extrapolarlo al cuestionamiento y a un posible rechazo de esos valores, de esas enseñanzas. Si él no es quien creía que era, ¿de qué sirve lo que me ha enseñado?, ¿qué valor tiene?

Ocurre también cuando se nos cae un ídolo del pedestal. El proceso es el mismo, aunque no suele llevar el agravante añadido de que conocemos personalmente a la persona que ha hecho que nos cuestionemos todo. Recuerdo mi priopia decepción, y su consiguiente redistribución de valores propios, al descubrir que Lance Armstrong (esa persona que había conseguido tantas metas después de haber superado un cáncer de testículo y todo lo que conlleva) se dopaba. hay quien sonríe cuando me ha oído decir que ese señor al que no conozco personalmente, me decepcionó, a mi, de forma personal. No lo entienden, como probablemente tampoco lo entenderán los que no hayan tenido contacto con el sifu. Resulta que son culpables indirectos de lo que nos está sucediendo.

Las consecuencias de descubrir algo así nos traen de nuevo al duelo. Pasamos por todo el proceso de negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Hemos perdido nuestros valores, nos los cuestionamos, nos los han arrancado. El psique, el alma, el corazón o el raciocinio pueden ser uno de tantos nombres que podemos darle a eso que somos pero que no es nuestro cuerpo. Sabemos que lo tenemos porque duele. Con un descubrimiento como éste, es como si nos hubieran quitado un trozo, volvemos a esa sensación de "nos falta algo". El problema es que también en este tipo de duelos podemos estancarnos en cualquiera de sus fases. 

Cuando pasamos un duelo siempre vamos a oir gilipolleces del tipo "de todo se aprende", "todo se supera" y demás. Personalmente no puedo con esos clichés y aquí insertaría toda una serie de despropósitos soeces sobre qué puede hacer la gente con sus frases de lastimero intento de apoyo, a veces de indiferencia, o de relativizar y quitar importancia a algo que evidentemente la tiene. Si te duele es que importa. Donde ya no me meto es en si se está haciendo una exteriorización normalizada del duelo.No pretendo dar falsas esperanzas, no pretendo quitarle hierro. Pero sí es cierto que todos los duelos suponen acontecimientos que marcan la experiencia vital. No tiene que ser para bien.

Me apetecía también escribir sobre las formas de superar el duelo, lo que es sano, pequeñas estrategias... No será hoy, aún me queda mucho que digerir y razonar sobre este tema. Pero sí que me gustaría aportar algo, hoy, a las personas que han pasado o están pasando por el replanteamiento de su tiempo, de sus valores, de sus creencias debido a este tema: Habéis creído que esos valores eran los que teníais que adaptar, creíais en ellos. No hay razón para no seguir haciéndolo. Si os habéis guíado y ajustado en base a ellos, ¿por qué iban a ser erróneos por el simple hecho de que aquel que os los hizo descubrir no es merecedor de vuestro aprecio o respeto? Que un individuo se haya desviado tanto, no quiere decir que no sean los correctos, los que habéis elegido.

Cierro mi chapa con una pequeña reflexión. Cuando he abierto el blog con intención de hablar sobre esto, me encuentro con que mi último artículo llevaba por título "¿fé en la humanidad?", planteándome si aún me quedaba de ésta. Si seguía creyendo, respecto a las personas, que son intrínsecamente buenas. Parece profético, porque vuelve a ocurrir que me lo cuestione, a otra escala. El suceso que me ha hecho volver a escribir no se merece justificación alguna, ni por mi parte, ni por la de nadie. Ni siquiera bajo el supuesto, aún no demostrado pero sí barajado, de que por medio estén los dichosos problemas mentales y los psicofármacos. No debemos justificar, puede que ni entender, este tipo de actos. Pues bien, extrañamente yo aún creo en la humanidad. Seguimos siendo capaces de horrorizarnos con esto. Sigue existiendo gente que reacciona ante una agresión. Porque es peligrosa la tendencia a hacer oídos sordos, simular estar en Babia o mirar hacia otro lado. Sobre todo cuando la víctima de la agresión es mujer, negra y prostituta. No sé si en ese orden, pero podría haber provocado que la persona que lo vió mirase para otro lado. Pero no lo hizo. Y eso hace que aún siga creyendo en la gente.

Por otra parte, y para acabar, citarme a mi misma. No es cuestión de ego. Es que se ha vuelto a encender, también en mi, aquello de que "las cosas malas suceden, pero no aquí, no a mí".



sábado, 10 de diciembre de 2011

Una historia incompleta

Como otras muchas que pululan por mi vida, esta historia está incompleta. Sucedió el viernes pasado (día 2 de diciembre) cuando iba a Salamanca en autobús. Si doy tantos datos, es porque me gustaría, que si alguien conoce el final de la historia, me lo haga llegar.

El eurobus tiene una parada obligatoria de media hora en la estación de autobuses de Valladolid. Allí, el conductor nos pidió a todos que bajáramos del bus, que nadie podía quedarse. Había una chica con Síndrome de Down a la que había acompañado hasta el asiento lo que supusimos que era una monitora. Al conductor le dijo que la chica iba hasta Salamanca y después de despedirla, la monitora se bajó. En la parada obligatoria de Valladolid, ella (igual que el resto de nosotros) tuvo que bajarse del autobús y el chófer le pidió que se quedara media hora sentada allí delante. Yo la vi sentarse en el banco, con su coleta, su mochila rosa con una muñeca y su abrigo beis.

Después de esa media hora, nos damos cuenta (no sé quien fue el primero ni quien empezó a preguntar) de que la chica no estaba. Le preguntamos a la compañera de asiento, que era una china que además no sabía hablar muy bien el castellano. Nadie la ha vuelto a ver. Estaba sentada y luego había desaparecido de allí. Los viajeros y el chófer empiezan a buscarla. No está en la cafetería, no está en la zona de tiendas y no está en los baños. Tampoco en los andenes. No aparece por ninguna parte. Dudamos si ha podido coger otro autobús. Al final, otra de las pasajeras cuya lengua materna es el inglés se comunica con la china. Ella le dice que cuando estaban sentadas en el banco, un señor se ha acercado a la chica y se ha ido con ella, de la mano. Ante la insistencia de las preguntas dice que solo recuerda que era un señor con el pelo gris y que le pareció su abuelo. No le había dado mayor importancia al asunto, no la conocía y supuso que se tenía que bajar allí. En ese momento se oyó algún insulto un tanto xenófobo (una puta china tenía que ser...).

Los vió alejarse andando por el andén. El chófer pregunta a la gente que queda por los andenes (la mayoría de los autobuses ya se han ido) y un hombre que andaba pidiendo por allí le dice que suele venir un autobús especial a recoger gente con síndrome de Down, que a lo mejor se ha ido en ese autobús. Llamamos a la policía. Viene un secreta, nos hace preguntas, aunque en buen tono. La verdad es que tampoco parece muy preocupado, "esta gente con síndrome de Down es muy independiente"...

No la encuentran. Llaman a varios autobuses, por si acaso. Pero nada. Al menos, de momento. Y nosotros nos vamos, con una hora de retraso, pero sin noticias de la chica.

A mi, al menos, me queda mal cuerpo. Espero, que no tenga un final trágico. Me consuelan diciendo que si así fuera, hubiera salido en las noticias. Yo no lo sé. Solo sigo esperando que no fuera un final trágico.

lunes, 28 de noviembre de 2011

¿Excusas?

Esta reflexión viene dada por algunas cosillas que han pasado últimamente. No hace mucho saltaba a los medios de comunicación que un señor se liaba a navajazos con algunas personas que solo pasaban por ahí en un barrio de Bilbao. Después ha habido algunos artículos hablando sobre la enfermedad mental de este señor, que al parecer está diagnosticado con una psicosis delirante. O paranoide, que he leído ambas cosas. Como ésta, hay muchas noticias (a bote pronto recuerdo otro señor que mató a una mujer embarada en una iglesia y también le diagnosticaron una enfermedad mental, etc).

Bien, esta gente está diagnosticada con una enfermedad mental y como tal, la ley tiene otras consideraciones a este respecto. (Reducción de pena por atenuante, penas a cumplir en psiquiátricos en vez de en la cárcel, etc). Creo que es importante señalar que decir ley no es lo mismo que decir sociedad. Valga otra vez el primer ejemplo que he puesto. A este señor se le ha juzgado socialmente, ya que fue un hecho que oprimió bastante nuestros corazoncitos; pero no solo por el acto en sí, si no también por otras consideraciones de índole exclusivamente social que no vienen al caso. Esa presión social tuvo su manifestación consiguiente en la decisión del juez de internarlo en prisión a pesar de los claros indicios de una enfermedad mental (el diagnóstico definitivo ha venido después). Vamos, que al poquito de internarlo en prisión por orden judicial lo sacaron para remeterlo en un psiquiátrico.

Bueno, así que una vez expuesto el caso, allá van mis reflexiones. ¿Una persona que asesina es un enfermo? ¿La razón por la que mata es porque está enfermo? ¿Es suficiente justificación? No sé, de alguna forma, ¿una persona que le da por cargarse a otras no implica ya alguna anomalía? Porque al fin y al cabo, una enfermedad es una anomalía. También supone, quizá una demonización de todo aquel que tenga una enfermedad mental (y alguna de ellas es bastante común). ¿Todo el que está enfermo puede convertirse en un asesino?
En realidad, nunca he sido capaz de responder a estas preguntas de forma categórica.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Nadie conoce a nadie, adiós vaselina


La semana pasada pasó sin pena, sin gloria y sin entrada. Ocupada en las cosas del día, podría decir que estaba haciendo mi jornada de reflexión. Pero no puede ser cierto, ya que para mi la jornada de reflexión empezó el 21 de noviembre. Señores. Señoras. Otros. ¡Tenemos que reflexionar!
¿Qué ha pasado? ¿Por qué? ¿Cómo lo hemos permitido? ¿Quién demonios les ha votado? Porque nadie conoce a nadie que lo haya hecho...

Muchas personas tirarían por el argumento fácil de los programas tipo reality; "España es soberana". Mejor no me hagan hablar porque para mí que no la puedo si no poner de gilipollas para arriba. Pero no voy a hablar largo y tendido de esto aquí, ya he gastado mis voces y mis salivas, mis sustos y mis malos momentos y presentimientos (qué mal cuerpo se nos quedó a muchos el domingo a la noche). Pero sí tengo que mencionar una cosa: señores, señoras, otros; no me vale no votar y quejarse. La abstención solo favorece a quien gana, así que luego, ¿qué derecho tienes a quejarte de que ha ganado tal o pascual? Si quieres cambiar el mundo, mueve el culo (tampoco me sean tan ingenuos como para pensar que solo con un voto se puede cambiar nada). Solo si activamente haces algo tienes derecho a protestar, por mucho que un señor con un apellido tal que Kant dijera lo contrario; pero ahí empezaría mi diatriba personal contra ese señor. Que si que más da quien gane, ya que al final te van a dar por culo igual. Puede, pero al menos puedes elegir quién te va a dar por culo y si van a usar vaselina o te va a doler aún más.

Ahora, tenemos que enfrentarnos a las amenazas que prometió quien ha ganado. Meterle mano a lo que a mi juicio, son los 3 grandes avances de la legislatura anterior: las leyes del matrimonio homosexual, la del aborto y la antitabaco. Va a suponer retroceder en el tiempo, a alguno de esos siglos en los que ellas iban con cinturón de castidad y ellos se iban de prostíbulos baratos en busca de señor@s que les pasen de todo, incluyendo hijos gravemente enfermos. U otros mil ejemplos igual de retrógados. Personalmente solo pueden llegar a afectarme dos de tres. Pero son demasiadas. Y la tercera, no me afecta y aunque a nivel práctico me parece la menos grave (nadie juega con la salud de nadie) socialmente me hace un runrún de tripas horrible, una vuelta atrás espantosa. La existencia de esas leyes no te obliga ni a casarte con otra persona de tu mismo sexo ni a abortar. Solo te dan la posibilidad de poder decidir. ¿Que a lo mejor habría que pararse a pensar en algunos matices que puedan ser problemáticos de algunas leyes (y hablo de la del aborto y las niñas de 16)? Puede, pero veo que es una ley tirando a indispensable.

Aquí también me alargaría mucho, para horas y horas. Y lo peor de todo, que ni siquiera tenía intención de hablar de esto.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Atrapados por la semántica


Mi relación con las palabras es, quizá, diferente a la de otras personas. Tiene que serlo, a la fuerza. Ni mejor, ni peor. Solo diferente, porque soy una persona. Y yo trabajaba con ellas. Para mi una cosa seguirá siendo esa cosa se le de el nombre que se le de.
¿Qué es Romeo? Romeo no es ni mano, ni brazo, ni pie, ni parte alguna que pertenezca a un hombre.

Pues eso. Más que palabras son conceptos. Pero entiendo la necesidad de tener que llamar a las cosas por un nombre; aunque nos equivoquemos al decir que llamamos a las cosas por su nombre. Es un debate largo, pero como ejemplo bastan las 50 palabras que usan los esquimales, para el hielo. Todo esto estaba mucho más relacionado con mi anterior mundo, en el que muchas veces era objeto de estudio; y con algunas de mis actuales conversaciones.

Pero resulta que esta historia ha tenido una pequeña aparición en este mundo nuevo. En una presentación, en clase, unas compañeras estaban hablando sobre el Consejo Internacional de Enfermería. En la exposición hablaban de la página de dicho Consejo, donde hablaban sobre el trabajo de las enfermeras. Siempre en femenino. Siempre enfermeras.
Yo miraba alrededor, las compañeras ponentes miraban alrededor, y rápidamente saltaba la postilla. Y los enfermeros.

Al acabar ellas su exposición, toma la palabra la profesora, que aunque no es enfermera, parece sensibilizada con el tema. No señores, es enfermera. Es el genérico. No hablamos de médicas o de farmaceúticas, por mucho que la Aído se empeñase. Así que resulta que el término correcto tiene que ser enfermera, incluso si hay chicos. Que ha sido una profesión esencialmente femenina (otro debate futuro) y que así se ha creado el genérico.

¿Es eso así? ¿Es realmente el genérico? ¿O es una costumbre? ¿O se está el señor Pérez Reverte revolviendo en su tumba, aunque aún no haya entrado en ella?


viernes, 21 de octubre de 2011

¿Crónica de una muerte anunciada?

Es un día histórico. No puedo si no tener dudas, pero algo me dice que no es como la otra vez. Ni me lo acabo de creer ni me lo dejo de creer. El comunicado ha sido diferente. ¿Me lo creo o no me lo creo? Es indiferente, porque lo peor que pueda pasar es que solo sea temporal, pero eso aún así es una buena noticia.
Siempre nos alegramos con las treguas y espero que ésta vez sea muy diferente.

Podría entrar en materia y mojarme. Sobre si a día de hoy tenía sentido o sobre si alguna vez lo tuvo. (Puede que lo haga si alguien insiste pero no parece el caso). Pero todo eso no tiene importancia. Dejemos las diferencias políticas a un lado y alegrémonos. Aunque me parece que la verdadera campaña política de las elecciones empieza hoy. Pero eso vuelve a dar igual, alegrémonos. Sólo eso.

Ojalá sea cierto. Ojalá. Ojalá. Ojalá.

jueves, 13 de octubre de 2011

Redes sociales

Chicos, hoy voy a hablar de algo tan actual como lo son las redes sociales. Recuerdo haber dicho más de una vez que son una herramienta, sobre todo en un ámbito social, claro. Gente que recuperas (aunque aquí no puedo dejar de acordarme de la teoría de un conocido que me dij
o en su momento que cuando perdía el móvil se daba cuenta de verdad qué teléfonos le interesaba guardar; y esto es aplicable a las redes sociales, al final, tienes un montón de contactos que realemente no te interesan), gente con la que tienes que estar en contacto...
Pero como todas las herramientas, tiene sus usos buenos y sus usos malos. Sus problemas. O como haya que llamarlos. Y uno de ellos, bastante claro, por cierto, es el de las fotos. Permites que desconocidos y semidesconocidos accedan a tu intimidad. Que vean tus fotos, que sepan dónde estás o qué has hecho. Se podría hacer un seguimiento de algunas personas bastante marcado.
Y eso claro, no deja de preocuparme.

Hoy ha sido el día en el que eso mismo me ha caído encima. Yo misma usa esas redes sociales, y yo misma tengo fotos. La gran mayoría no subidas por mi, si no que más bie
n me han etiquetado. Y ahora, que se supone que estoy estudiando para algo más formal (desde luego mucho más serio en las formas), no queda demasiado correcto que parte de mis compañeros presentes y futuros (además de otra gente que pueda llegar a estar en contacto conmigo) tenga acceso a esa parcela de mi vida.

¿Opiniones?

miércoles, 8 de diciembre de 2010

De oca en oca

Parecía que algo me urge a opinar, a volver a escribir. Y es que ya tengo una entrada en el horno, ésta. Además de la regularidad prometida, este fin de semana/puente ha estallado un tema estrella. Parece que algo me obliga a opinar de ello, parece que no pue
do dejar sin opinar el tema del que todo el mundo ha hablado. De los controladores aéreos. Pero se han dicho tantas cosas ya... Me encuentro otra vez con que no
tengo mucho
que aportar. Desde luego, nada nuevo. Sólo puedo subrayar, con bastante estupor por cierto, cómo un grupo ha conseguido ganarse el odio de toda una población. Y ésa es la verdadera razón de porqué lo han hecho todo mal.


Y como ya está todo dicho, he pensado... ¿de qué puedo hablar yo? Miro por la ventana y veo muchas luces. Brillantes. Parpadeantes. No, no me he vuelto loca. Es mucho más sencillo. Se acercan peligrosamente las Navidades. Rojo, dorado y luces. Y muchos regalos. Ése es el resumen. Ah, y me acaban de confirmar que me olvidaba de algo. Cenas. Las cenas de Navidad que aparecen como setas. Cuando empiezas a dejar la niñez atrás, te empiezas a preguntar, ¿pero esta de la Navidad tiene sentido? Para mi la respuesta a esa pregunta varía de año en año. Para mi uno religioso nunca lo ha tenido y está bastante claro que para la sociedad ya tampoco. Y no olvidemos que realmente la Navidad tiene un significado mucho más pagano y más antiguo que el que le dió la religión cristiana. Pero a lo que iba. ¿Tiene sentido seguir celebrándola?

Aparentemente si hay niños en la familia sí. ¿De verdad? ¿Se cree en algo? Aunque no sea más que en pasar un tiempo agradable en familia. Y eso que dicen que acaba siendo la época perfecta para reabrir o inagurar semillas de odio interfamiliar. Seguramente apoyado por ese argumento que es el alcohol. Desinhibe. Sí. Para lo bueno y para lo malo.

¿Y los regalos? Vuelvo a encontrarme perdida ante esta pregunta. Me encanta hacer regalos. Acertar. Ver la cara de felicidad de quien los recibe (cuando aciertas claro). Pero personalmente aborrezco hacer regalos por obligación, porque me bloqueo.

Así que, abro debate.

Para la próxima, una serie de reflexiones sobre algo llamado rol.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Se merecen lo que les pase

Salgo de mi letargo, he decidido volver a coger las teclas. Colgué mi montera literaria, pero el veneno se me estaba acumulando en la punta de los dedos. Mis entrañas bullen y tengo el estómago revuelto.
Todo tiene nombre propio. Y aunque mi idea original era limitarme a hablar de una sola de la que considero una úlcera social, no puedo olvidarme de otros dos señores que bien podrían acompañarse. Si así nos libran de su presencia.

Vamos a empezar fuerte. Con Sánchez Dragó. Si aún queda alguien sobre la faz de esta tierra que no se haya enterado sobre sus "últimas novedades". Dudaba de si era buena idea dar publicidad a este tipo de cosas. Pero me encuentro con dos problemas. El primero es obvio, ¿cómo opinar de algo sin hablar primero del tema que nos ocupa? De la fuente, vamos. El otro, y quizá es el que me ha decidido, es más retorcido. Quizá si deberíamos saber lo que sueltan por sus boquitas, porque así puede que tenga alguna consecuencia. No quedarse en el demasiado usado refrán "las palabritas se las lleva el viento". Porque el título de este post es Se merecen lo que les pase. Y no voy a empezar retractándome.
Una vez aclarado esto, sigo a lo mío. Buscando la noticia, leo ahora que el citado señor alega la ignorancia general que impide distinguir entre persona y personaje. Por un momento casi me convence. Es cierto que tenemos serias dificultades algunas veces para no dar a la persona la sustancia del personaje. Pero sigo leyendo y resulta que el libro del que hablamos está etiquetado bajo la categoría de confesiones bíográficas. Pues muy señor mío, sin olvidar que desde las hojas del libro nos habla el autor convertido en personaje, detrás de la pluma se esconde el escritor. Nabokov escribió una gran obra, pero detrás se escondía una obsesión algo enfermiza. Incluso Carrol Lewis escribió sobre la genial Alicia, sin ser tan provocador, pero ¿qué es lo que cuentan que había detrás?
Y eso me plantea algunas cuestiones. ¿Las supuestas confesiones tienen más de supuestas o de confensiones? En todo caso da igual. Si son ciertas poco más puedo añadir a toda la (y discúlpenme el lenguaje, pero voy a robar esta expresión que por muy fea que sea es acertada) paletada de mierda que se le ha tirado encima. No puedo decir que esté del todo sorprendida de que mis tripas clamen venganza. Al fin y al cabo ha sido mi principal razón para empezar este blog. Pero, si por el contrario, las declaraciones están a caballo entre mentira y exageración; pues también se merece lo que le pase. Porque señor, provocar así no es gratuito. No debería serlo jamás.
Tragándome mi propia cucharadita amarga, es cierto, que hoy en día la infancia dura menos. Que cada vez antes entran en la adolescencia. Sex, drugs and rock and roll. ¿Pero por eso va a ser justificable?

Tengo que confesar mi gran asco, pero mi la bilis acumulada no acaba ahí. Hoy leo esto, sin poder quitar un gesto de profundas ganas de desgarrar gargantas. Vuelven mis remilgos ¿deberíamos evitar darle difusión a esto? Joder, qué difícil es decidirlo. Y qué difícil es morderme la lengua para no caer a adjetivos donde no quiero caer. Porque, lo dicho, se merecen lo que les pase.

Y por último, el tercer energúmeno. Y es que no me lo puedo creer. ¿Pero no se supone que todos somos ya superevolucionados?

Casi lo estoy oyendo. Feminista de mierda. Por poner un ejemplo. Acabáramos. Pues no señores. Aunque puede que en algún momento haya quien lo haya dicho o pensado, no me identifico con ese grupo. ¿Para qué demonios iba a querer yo miembros y miembras? No señores (puesto que el neutro siempre ha sido ése, no voy a armar una revuelta histórica por ello), me considero humanista. Siempre me queda un poso que dice que cuando sea mayor quiero ser Superhéroe.

Para la próxima entrega, porqué un blog ahora, porqué éste y más confesiones autobiográficas (guiño, guiño)