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viernes, 20 de diciembre de 2019

Enésima reapertura del blog


Me encuentro en la maldita necesidad de tener que reabrir este blog porque u opino o exploto. Por lo que veo, me pasa de tanto en tanto.

Y mi primera puñetera reflexión (mi enésima primera) va a venir precisamente a raíz de opinar. Opiniones hay como culos, todo el mundo tiene una. Es más, soy una firme defensora de que todo el mundo tiene derecho a opinar. Pero y aquí vienen los grandes quides de la cuestión:
Opinar no es lo mismo que difundir un mensaje de odio. El odio no es una opinión, es una visceralidad.
No todas las opiniones tienen el mismo peso: por diferentes razones hay opiniones con más peso que otras, bien porque se ha leído sobre una materia, bien porque se ha estudiado cierto tema… tienen y deben tener mayor peso que la opinión acodada sobre la barra de un bar.
Y por último, tengo que añadir una reflexión a nivel personal. Y es que existen ciertas profesiones (como puede ser mi caso, soy enfermera y seré sexóloga) en las que asumimos una carga educativa. ¿Tengo que gastar mi tiempo y mi esfuerzo en educar fuera de mi trabajo? Es una opinión personal, pero cuando va ligado a fuertes valores o al bienestar humano, pues quizá sí, aunque conlleve cierto “burn out”. Pero no podemos dejar que el mundo se pudra.

martes, 30 de noviembre de 2010

Presentando más cosas








Uy. Aún me quedan cosas por estructurar en este blog, y algunas por explicar. Espero que no sean muchas las entradas etiquetadas bajo presentación, que como ya adelanté, no quería un blog personal.







imagen aleatoria de actriz aleatoria con trencitas





Lo primero, ¿por qué elegir el pseudónimo con el que firmo? Parece que me escondo bajo una identidad pseudo-anónima (a pesar de que mis queridos conocidos me re-conozcan), pero como ya no sé cuántas veces he dicho, no quiero personalizar. En principio nada de lo que aquí aparece parece directamente relacionado con mi profesión. O el intento de ella, o lo que sea actualmente. No quiero que esto interfiera en futuros empleos o empleantes. O lo que sea cuando me juegue mis dineros. Y mis avispados conocidos, lectores existentes, lectores inexistentes, trolls y otr@s preguntarán, ¿y las redes sociales? Efectivamente, una servidora tiene que agachar la cabeza, porque tiene alguna de ellas en activo; y efectivamente, supone que hay fotos pululando por ahí. Fotos que no revelan secretos y que son compremetidas; pero a lo mejor hay alguna que no me favorece demasiado. Pero ya no puedo hacer mucho...





Luego está la temática del blog. Y claro, sí, iba a escribir sobre cosas. Ala, a lo loco. A lo controvertido o algo. ¿Pero la temática va a ser más concreta? Sólo el tiempo lo dirá.





¿Y la regularidad? Pues como bien dijo un amigo, o te impones una regularidad casi marcial (la suya es diaria) o lo vas abandonando poco a poco. Así que intentaré publicar con algo de consistencia. Mientras tanto, he decidido que puedo ir creándome un pequeño stock de posts.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿Por qué?


"Bienvenidos sean los trolls, pues sin ellos no somos nada"




Ya he dado alguna pista en este mi primer artículo de las razones que me han impulsado a abrir este nuevo sitio. Básicamente, porque opinar es gratis, de momento. Porque la indignación le ha ganado la mano a la pereza. Y porque he recuperado las ganas de opinar y meterme donde posiblemente no me llamen.

Mi primera intención ha sido llamar a este nuevo sitio "Se merecen lo que les pase", pero a lo mejor delataba demasiado mis secretas intenciones de no guardar el machete.

Lo más probable es que no haga falta, pero por si acaso, no vayamos a equivocar intenciones, éste no va a ser un blog personal. Su origen está en pequeñas cosas de actualidad que en mi humilde opinión deben ser comentadas. No por mi, claro, pero mis teclas se sentían solas. Ah, y esto... ¿qué es? Pues un blog. Y los blogs son como los culos, todos tienen uno. Ah no, que hay quien no tiene. Y hay quien tiene más. Quería decir que... ¿todos huelen?
Qué complicado...