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martes, 21 de febrero de 2012

Querido Gottfried Achenwall o sobre la estadística

Querido Gottfried Achenwall:

No sabía quién eras ni cómo te llamabas, pero sabía desde hace tiempo que no confío en tí. Inventaste y usaste por primera vez la palabra alemana Statistik y solo por ello mereces no ocupar un lugar demasiado privilegiado en mis afectos. Tú hablabas de datos del Estado, lo que evidentemente no engloba todo lo que entendemos hoy por estadística.
A ver si te lo explico bien. No me molesta la estadística en general, aunque hacer malabarismos con números no sea lo mío. Pero me divierte. No. Mi problema es personal. Y te lo voy a explicar.

Me parece que la estadística es la ciencia más mentirosa que conozco. Porque nos lo creemos solo porque nos lo dice la estadística. Y la estadística es algo en lo que la subjetividad también tiene su sitio. A ver si me explico. Claro que los datos obtenidos por ella son reales. Pero claro, para obtener esos datos, hemos tenido que elegir de dónde los obtenemos. Y elegir supone descartar a su vez (lo que no se elige). Por ende, ya nos encontramos con algo que puede no ser como se pinta. Y luego, claro, está el Problema. El de las mayúsculas. Se trata de la interpretación. Porque le podemos dar casi la interpretación que queramos. Podemos aprovechar tu estadística para nuestro uso y gozo particular, para nuestro propio beneficio. "Te vas a creer esto porque te lo explico con numeritos".

En las cosas de la salud (y hablo de las ciencias que se dedican a ello) existen enfermos, no enfermedades. Oí la frase ayer, y no puedo estar más de acuerdo. Y es que aquí estadística se traduce por experiencia y parece que muchos de aquellos que te siguen no lo comprenden. No es lo mismo esa estadística empírica que una analítica o teórica. ¿Puede saber más un profano de la materia (vuelvo a hablar de salud) solo por manejar mejor la estadística que un profesional que lleva ejerciendo años (y que particularmente aborrece la estadística como tal)? No creo.

Así que estadística sí, pero con moderación.

Atentamente,
Ainize

viernes, 20 de enero de 2012

Querido Freud


Querido "amigo" Freud:

Contigo no puedo ser objetiva.
Tengo que reconocer que ya te tenía tirria desde hace tiempo. Y cada vez te aguanto menos. Te he vuelto a estudiar, o al menos algunas de las cosas que dices y me empiezas a hartar un poco. No todo tiene que ver con el sexo, con el erotismo o con desear tirarte a tu padre. Me horrorizas cuando hablas de que absolutamente todo tiene que ver con ello (hablas de que siempre resulta erótico una madre dando el pecho, y que yo sepa tiene que ver más con la subsistencia de la especie, porque las crías tienen que alimentarse; y aunque haberlos haylos quien vea todo eso como algo sexual, pues...). No todos los problemas de fondo tienen que ver con un trauma sexual. Si por ejemplo, alguien tiene fobia a las arañas, o a los gusanos o a lo que sea; dudo sinceramente que sea porque de pequeño soñaba sexualmente con su padre y no lo ha superado. Resulta que contigo, volvemos al jijijiji del caca-culo-pedo-pis, me recuerdas a un adolescente hiperhormonado. ¿No somos mayorcitos como para saber distinguir lo morboso?

Contigo me ocurre que no me creo ni la mitad de lo que leo. Que algunas de las cosas me suenan a paparruchas y que la palabra pseudociencia acude con regularidad a mi mente, vergüenza me da ponerle la etiquete de ciencia a esta entrada. Y no, no es porque sea necrófila y quiera tema contigo. Te reconozco algunos avances y bueno, alguien tenía que ponerles nombre a las cosas. Pero lo que sobre todo te puedo reconocer es que has dado pie a otros hitos posteriores.

Eros y Tánatos, dos fuerzas enfrentadas. Que funcionan genial como ejer argumentales a la hora de construir una historia. Pero porque cuando queremos construir una historia, queremos que le interese a alguien, llamar su atención de alguna manera. Pero ocurre que no creo ni por asomo que sean las dos únicas razones de la existencia y del motor del ser humano. Sí, son motores importantes, pero no los únicos.

Cuando comentaba mi hastío hacia ti me preguntaron, ¿pero cuántos adictos a los opiáceos te caen bien?. No sé si está bien formulada la pregunta. ¿A cuántos adictos a la coca estudio? Aparentemente más de los que pensaba. ¿Y a cuántos adictos a la coca obsesionados con el sexo tengo que estudiar? Creo que ya no tantos, o eso espero. ¿Y a cuántos adictos a la coca que tratan la histeria femenina tengo que estudiar? Ya sé que tú lo sabes, pero eso de que las mujeres se ponen histéricas porque tienen demasiada energía acumulada y que por tanto lo que hay que hacer es masturbarlas pues en fin... Creo que ya lo he dicho un par de veces, pero no me creo ni por asomo que el sexo sea la única causa de estrés y compañía.

Mira Freud, el sexo es bueno. Es una verdad innegable, pero no nos pasamos todo el día pensando en ello. Sabemos que existen más cosas. Y también tengo que decirte otra cosa: señor mío, las mujeres no somos solo objetos. Nos has tratado como si fuéramos meros objetos de placer-displacer (Edipo y sus traumas extrapolados a todos los señores del mundo, y a alguna señora también). No somos floreros. No somos el mal de la humanidad. Somos muchas cosas y más complejas (igual que los caballeros) que un simple trozo de carne sufriente por y para el sexo.

Espero que no te moleste. Atentamente,
Ainize